¿Qué se considera continente en un seguro?
El término «continente» hace referencia al conjunto de elementos que forman parte de la construcción de un inmueble. Esto incluye tanto viviendas (pisos, chalets, casas adosadas) como oficinas, locales comerciales, fábricas, industrias, garajes, almacenes o comunidades de propietarios.
Dentro del continente se incluyen:
- Cimientos, paredes, techos, puertas y ventanas.
- Instalaciones fijas: agua, gas, electricidad, energía solar, antenas parabólicas, telefonía, etc., hasta su conexión con la red general.
- Elementos integrados en la construcción como ascensores, toldos, muebles de baño y cocina, armarios empotrados, loza sanitaria, moquetas, parquet, pintura o papel pintado.
- Instalaciones de seguridad como sistemas de detección de incendios o robos.
También se consideran parte del continente:
- Trasteros y dependencias anexas.
- Vallas, muros, cercas y árboles.
- Garajes, piscinas e instalaciones deportivas.
Es importante tener en cuenta que puede haber pequeñas diferencias en esta definición según la aseguradora. Cada entidad especificará con exactitud qué considera continente en sus condiciones generales.
¿Cómo calcular el valor del continente?
Para calcular el valor del continente que se debe asegurar, se toma como referencia el valor de construcción del inmueble, no su valor de mercado. Este valor depende del tipo de inmueble: no cuesta lo mismo construir una nave industrial que una vivienda, ni es igual el coste de un chalet que el de un piso.
Para una estimación adecuada es necesario conocer el valor por metro cuadrado construido del tipo de inmueble a asegurar. Una buena referencia pueden ser los datos proporcionados por el colegio de arquitectos de su provincia.
Además, influye de forma significativa la calidad de los materiales utilizados en la construcción. A mayor calidad, mayor será el valor por metro cuadrado.
Una vez definido ese valor, debe multiplicarse por los metros cuadrados construidos del inmueble. Así se obtiene el valor del continente que conviene asegurar, evitando tanto el infraseguro como el sobreseguro.
Por último, también debe añadirse el valor de aquellas instalaciones o elementos integrados al edificio, como se indicaba anteriormente en la definición del continente.
