¿En qué consiste el infraseguro?
El infraseguro es una situación que ocurre cuando el valor del objeto o interés asegurado, reflejado en una póliza de seguros, es inferior a su valor real.
Cuando se produce un siniestro en estas condiciones, la aseguradora tiene derecho a aplicar la llamada regla proporcional. Como resultado, la indemnización será inferior al valor de los daños sufridos.
Lo que en un primer momento podría parecer un ahorro en el coste del seguro para el asegurado, puede convertirse en un perjuicio económico considerable. Las reducciones en la indemnización pueden llegar a ser muy importantes.
Algunas aseguradoras ofrecen modalidades de contratación que permiten evitar esta situación. Es el caso de coberturas como el seguro a “primer riesgo” o la contratación “a valor estimado”, donde el valor asegurado se acuerda previamente con la aseguradora.
Consecuencias del infraseguro
Cuando se da una situación de infraseguro, pueden presentarse dos escenarios distintos, dependiendo del alcance de los daños:
Siniestro parcial
Si el siniestro afecta solo parcialmente al bien asegurado, la indemnización que recibe el asegurado se calcula aplicando la denominada regla proporcional. Esta fórmula matemática tiene en cuenta la proporción entre el capital asegurado, el valor real del bien y el importe del daño.
Puede consultar más detalles sobre esta fórmula y un ejemplo práctico en nuestra página “regla proporcional”.
Siniestro total
Si el siniestro afecta por completo al bien asegurado, es decir, es un siniestro total, la indemnización será igual al capital asegurado. En este caso, no se aplican deducciones, ya que el valor asegurado es, de por sí, inferior al valor real del bien.
Aun así, el asegurado sufre una pérdida económica, al recibir una compensación inferior al valor real del objeto asegurado.
¿Cómo evitar el infraseguro?
La mejor forma de prevenir un infraseguro es contar con el asesoramiento de un verdadero profesional del sector. Junto a él, conviene analizar no solo la valoración del bien, sino también otros aspectos clave relacionados con el riesgo a asegurar.
No todo el mundo que trabaja en seguros puede considerarse un profesional. En muchos casos, las mejores ofertas provienen de personas que realizan seguros de forma temporal. Estas personas pueden asegurar los bienes por debajo de su valor real para ofrecer precios muy atractivos y cerrar la venta, aunque no siempre sean conscientes de las consecuencias que eso implica.
Por este motivo, merece la pena confiar en corredores y corredurías de seguros. Están formados y preparados, y su labor está regulada y supervisada por la Dirección General de Seguros (DGSFP). Esto los convierte en los profesionales más capacitados para brindar un asesoramiento imparcial e independiente, y para gestionar con responsabilidad la contratación y protección de sus bienes.
